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Argumentar sobre casos hipotéticos y eventos futuros: ¿Cuándo es falaz?

En 2022, Juan Carlos escribía este trino augurando sin fundamento un escenario apocalíptico. Hoy sabemos que todo era una farsa, pero su trino tenía una clara intención argumentativa y tenía la enorme ventaja de que no se podía confirmar ni descartar su afirmación, pues el evento no había ocurrido. Usemos este pueril ejemplo para repasar argumentos basados en hipótesis y en escenarios futuros

Para el análisis de hoy, volvamos a junio de 2022, días antes de las elecciones presidenciales. Juan Carlos hacía un último y desesperado intento de buscar adhesión entre su audiencia para que no votaran por una opción que él consideraba mala. Su estrategia era apelar al miedo y a consecuencias terribles que sucederían si los jóvenes votaban mal.

Por eso podemos decir que su argumento no buscaba demostrar nada (El escenario era futuro, no hay cómo demostrar hechos que no han ocurrido) ni tampoco convencernos de nada (Los datos de soporte que presenta son imposibles de verificar, pues son hipotéticos). Era una argumentación retórica, enfocada meramente en lograr adhesión a una idea, aunque no se demuestre cierta. Sobre argumentación retórica ya había publicado esta explicación:

Análisis de los elementos retóricos en «Los hombres deben pagar el 100% de una salida con una mujer»

Repasemos también que todo mensaje puede ser analizado en tres dimensiones diferentes (Expliqué esos conceptos en este artículo sobre actos de habla):

  • Su contenido (Locución)
  • La intención de su autor (ilocución)
  • El efecto que logra (Perlocución)

 Con estos prolegómenos claros, vamos con el análisis.

Sobre la ilocución: el voto de los ciudadanos siempre es un botín muy apreciado por los candidatos en una elección popular. Por eso muchos se valen de amenazas, trampas, apelación al miedo y a consecuencias, asociaciones, y parafernalia de todo tipo para lograrlo, pues al final contará el voto, no la motivación del votante ni si su voto es a conciencia o está manipulado.

Sobre la locución: El problema no está en plantear hipótesis (Todos podemos hacerlo) ni en que no puedan ser verificadas en cuestión de días (muchas no pueden, o solamente a partir de experimentos mentales). El problema está en dar por confirmada o aceptada una hipótesis que no lo está todavía, o en dar por ciertos los resultados de condiciones hipotéticas que obviamente no se han cumplido, y razonar a partir de allí con esos datos como si fueran ciertos o estuvieran confirmados.

Aquí vemos un ejemplo similar: Los datos de soporte («Estos son sus argumentos») podrían ser comprobados si se refieren a situaciones actuales o pasadas, pero la tesis se encuentra en el futuro y no hay cómo verificarla con antelación. Naturalmente, la redacción «puede venir» indica que es un escenario hipotético que no se puede comprobar, pero el autor está razonando como si ya estuviera comprobado.

El problema está en la garantía y el respaldo propuestos para esa tesis (son las que permiten pasar de datos a conclusión). No basta con que los datos sean ciertos, la garantía también tiene que ser validada.

En el ejemplo de Alejandro Gaviria también falla el matiz, porque ese salto DATOS – CONCLUSIÓN se muestra con una certeza 100%, y quizá solo era probable (Hoy sabemos que el evento no sucedió, podríamos analizar qué tan probable era en su momento esa predicción)

Algunos replicarán: Pero tío falacia, ¿No podemos entonces plantear ninguna hipótesis en nuestra argumentación? ¿Cómo argumentaríamos sobre decisiones y consecuencias?  Vamos entonces con la segunda parte de este artículo: Cuando los argumentos basados en hipótesis sí son válidos

Argumentos basados en hipótesis

a respuesta a si este tipo de argumentos son válidos nos puede llegar desde la propuesta de los esquemas argumentativos de Douglas Walton, para quien las hipótesis pueden ser buenos argumentos o buenas tesis si cumplen con unos requisitos de calidad que él mismo se encargó de dejar explícitos. Vamos a ello

Varios esquemas de los propuestos por Walton aplican para esta situación. Por ejemplo:

  1. Argumentar a partir de consecuencias
  2. Apelaciones al miedo y al peligro
  3. Argumentación a partir de amenazas
  4. Argumentación de evidencia a hipótesis

Cada esquema presenta una serie de preguntas que pueden hacer razonable o plausible esa conclusión. Si no cumplen con esos requisitos, el razonamiento pasa a ser falacia ad consequentiam, falacia de apelación al miedo, o falacia ad baculum, en los tres primeros casos. A continuación me centraré en el cuarto esquema.

Para el esquema argumentativo DE EVIDENCIA A HIPÓTESIS, Walton plantea este esquema:

  • Se propone un escenario hipotético (Si A ocurre…).
  • En ese escenario, es probable que B también ocurra (Atentos a este PROBABLE. Es el matiz)
  • Conclusión: Por lo tanto, se debería tomar en cuenta B al evaluar A.

Sin embargo, el uso de escenarios hipotéticos puede ser manipulador o derivar en las falacias antes mencionadas si:

A- El escenario hipotético es poco plausible o especulativo
B- La relación causal no está justificada
C- Apela al miedo, rabia, indignación, u otras emociones, pero sin ningún fundamento:
D- La conclusión es excesivamente general o ambigua.

Las preguntas críticas que deben responderse para evitar que el razonamiento resulte inválido o falaz son las siguientes (Hay una serie de preguntas para verificar que no se incurre en las falacias antes mencionadas):

Ustedes pueden hacer el ejercicio de cómo se habrían respondido estas preguntas en 2022 y comprobar que era todo una instigación. ¿Había realmente fundamento para creer en esas predicciones? ¿había elementos ilocutivos suficientes para identificar una trampa con la intención de manipular? Juan Carlos daba por confirmada la relación causal y razonaba desde allí la decisión de votar.

Hoy, sabiendo qué ha ocurrido dos años y medio después, podemos concluir que el trino de Echeverry fue, en el mejor de los casos, simplemente especulativo y sin fundamento, y en el peor de los casos, deliberadamente alarmista y manipulador, buscando engañar a otros con el miedo.

Otro día analizamos una dimensión adicional: Es diferente que esta torpe argumentación sea de un ciudadano aleatorio a que sea de una persona con la audiencia de Echeverry, que es citado como autoridad (aunque endogámicamente), que actúa constantemente como vector de información viciada como esta, y cuyas opiniones sirve de noticia sonda para posicionar un tema o tendencia en medios de mayor alcance. Tal estrategia no es poca cosa

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