
Este trino de Luis Carlos, en el cual muestra cómo varias portadas de periódicos internacionales no reportan las noticias de la COP16 en su primera plana, es ideal para explicar un elemento crucial de la refutación de argumentos, definido por Aristóteles hace 2300 años, a saber:
-Los juicios universales son fáciles de refutar
-Los juicios particulres son difíciles de refutar
Este artículo ampliará esta explicación.

En «Sobre la interpretación», Aristóteles presenta las posibles relaciones formales que se dan entre los cuatro tipos de juicio que él había definido:
- Universal afirmativo
- Universal negativo
- Particular afirmativo
- Particular negativo
Aristóteles analizó qué sucede al oponerlos. Es decir, si dos de ellos se consideran simultáneamente, ¿Es posible conocer si uno de ellos es falso o verdadero a partir de saber que el otro es falso o verdadero?
Recordemos que argumentar implica la existencia de un desacuerdo, y las partes implicadas en tal deascuerdo defienden, cada una, una tesis y unos argumentos, que pueden ser redactados como juicios que pertenecen a una de estas cuatro categorías antes mencionadas. Al entablar un debate, estos argumentos se oponen, y esta oposición nos dice no solamente si un intento de refutación es válido en sí mismo, sino también si tiene algún efecto a la hora de resolver el desacuerdo inicial.
Los juicios universales son fáciles de refutar
Cuando son afirmativos, los juicios universales declaran algo sobre TODOS los elementos de un conjunto, o sobre eventos que ocurren SIEMPRE. En el caso de ser negativos, estos juicios declaran algo sobre NINGUNO de tales elementos o sobre eventos que NUNCA ocurren. Refutar un juicio de estos es fácul porque, simplemente encontrando un contraejemplo, dicho juicio ya no aplica a TODOS los elementos o a TODAS las situaciones. Veamos un ejemplo de la biología:

Antes de que Europa llegara a Australia, se creía verdadero el juicio universal TODOS LOS MAMÍFEROS SON VIVÍPAROS, pues había miles de ejemplos que respaldaban esa tesis, y se habían repetido durante siglos. Cuando Europa conoció al ornitorrinco, ese simple contraejemplo derrumbó la veracidad de aquel juicio universal. Por eso mismo, los juicios universales son dífíciles de establecer. Sería necesario contemplar (y derrotar) todos los posibles contraejemplos, y eso es simplemente inaplicable.
En cambio, los juicios particulares son fáciles de establecer y difíciles de refutar. ALGUNOS MAMÍFEROS SON OVÍPAROS queda demostrado simplemente con el ejemplo del ornitorrinco. Pero intentar refutarlo es muy difícil, pues la única manera es tratar de derrotar ese contraejemplo (Demostrándolo falso puede ser una manera).
El ejemplo del ornitorrinco también puede verse como una oposición «Universal negativa – Particular afirmativa» así: Ningún mamífero es ovíparo vs algún mamífero es ovíparo. Esta es una oposición llamada CONTRADICTORIA y son muy útiles al refutar porque cumplen estos criterios para los dos juicios implicados:
- No pueden ser simultáneamente verdaderos
- No pueden ser simultáneamente falsos
- No existe un tercer escenario adicional a ser verdadero y ser falso
- Demostrar la falsedad de cualquiera de ellos hace al otro automáticamente verdadero
- Demostrar la veracidad de cualquiera de ellos hace al otro automáticamente falso.
Esto implica que se puede derrotar un juicio universal afirmativo al demostrar uno particular negativo, y se puede derrotar un universal negativo con un particular afirmativo

Este cuadro de oposición de juicios muestra todas las posibles combinaciones de dos tipos de juicios, y surgen seis posibilidades. No voy a profundizar este punto, pero si quieren una buena, divertida y más detallada explicación, lean esta de @MaikEgosum. Para el ejercicio de hoy, nos interesan las dos oposiciones CONTRADICTORIAS.
(Existen dos falacias derivadas de plantear una oposición que no es contradictoria, pero razonar como si lo fuera: El falso dilema y la conclusión irrelevante. Si quieren profundizar, una buena explicación se encuentra en este par de videos:
Un ejemplo concreto: Luis Carlos Vélez y la COP16
Llevemos esto a la realidad. En su arrogante intervención, Luis Carlos está sugiriendo que ningún medio de renombre daría cubrimiento importante al evento. Está haciendo un juicio universal negativo (Fácil de refutar y difícil de establecer). Aquí está su intervención:
Como este juicio era fácil de refutar, pues resultó fácil de refutar: No era sino mostrar al menos un ejemplo de medios internacionales haciendo cubrimiento del evento en primera página. El del presidente es un juicio particular afirmativo (Fácil de esablecer):

Luis Carlos publica entonces este trino, con muchos juicios particulares negativos (16 ejemplos de diarios que no tienen en su portada a la COP16), tratando de refutar el juicio particular afirmativo del presidente. Y Aristóteles nos enseñó que un juicio particular no se puede refutar con otro juicio particular, pues pueden ser ambos simultánemante verdaderos (son son oposición contradictoria).

La única manera de refutar un juicio particular afirmativo es demotrando el juicio universal negativo correspondiente, cosa bastante difícil, a veces claramente imposible. Ni con millones de ejemplos de mamíferos vivíparos se puede refutar «Algunos mamíferos son ovíparos», pues ahí están el ornitorrinco y la equidna para evitar el juicio universal.
(Además, Luis Carlos cae en FALACIA A SILENTIO porque saca una conclusión categórica a partir de un silencio. Luis Carlos no tiene cómo saber si esos medios que citó ese día irían a cubrir el evento los días siguientes. Quizá lo hicieron, quizá no, pero él no sabía si pasaría ni podía anticipar que definitivamente no lo harían).
Parece entonces que no podemos argumentar con juicios universales sin correr el riesgo de ser fácilmente refutados, pero el juicio particular parece muy débil para controvertir una contraparte muy convencida. ¿Qué hacer entonces? Hay varias salidas
Una de ellas la plantea Stephen Toulmin en su modelo, al incluir MATIZ y SALVEDAD para condicionar el apoyo de unos argumentos (DATOS) a una tesis (CONCLUSIÓN). El matiz puede indicar que la conclusión es altamente probable, pero no 100%. La salvedad planteará excepciones válidas al paso de los datos a la conclusión. No podemos cambiar la realidad y tratar como universal un juicio que no lo es, pero podemos cambiar la manera de usar ese juicio en nuestra argumentación. Al contemplar los contraejemplos, excepciones y condiciones especiales (El matiz y la salvedad), estamos que esa jugada la use la contraparte para demostrar que nuestra argumentación está equivocada.

Para conocer más acerca del modelo de validación de argumentos de Stephen Toulmin, especialmente para comprender el rol que juegan el Matiz y la Salvedad al defender una tesis con unos argumentos (Lo que estamos viendo hoy), les recomiendo este video:
Otra salida es que las generalizaciones (Juicios universales) se hagan con razonamientos abductivos, que contemplan que el paso de los datos a la conclusión no se da de manera forzosa y necesaria, sino que es más bien probable. Hablé de ellos aquí:
Hay una tercera salida, pero resulta caer en una falacia llamada DE FALSO ESCOCÉS (O de escocés verdadero): Consiste en redefinir el concepto utilizado, de manera que la excepción mostrada por la contraparte ya no aplique. Sucedió en el video inicial que muestra a Luis Carlos preguntando por un medio, un solo medio, que cubriera la noticia en primera plana. Cuando le respondieron que Telepacífico lo haría, su gesto de burla parecía decir algo como «Pero Telepacífico no cuenta». Aquí otro de tantos ejemplos:

Para resumir: Mucho cuidado con argumentar con juicios universales. Son muy útiles, son muy fuertes, muestran determinación y convencimiento, pero son fácilmente refutados si aparece un contraejemplo. Por eso es mejor considerar los contraejemplos con antelación.
