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Argumentos de autoridad y las declaraciones de Salvatore Mancuso

Salvatore Mancuso va a declarar ante la JEP. Mientras unos dicen que su declaración no es confiable porque es un bandido, otros dicen que precisamente por eso sí será confiable y que debe ser escuchado. ¿Cómo se dirime este desacuerdo? Vamos a usar este ejemplo para repasar argumentos de autoridad y el ethos como enfoque persuasivo.

La estructura básica de un argumento de autoridad es la de afirmar que una tesis es cierta porque -y solo porque (esto es crucial)- es afirmado por alguien más. El quid de la situación radica en si ese alguien tiene méritos suficientes para que sea confiable lo que dice. Sobre los argumentos de autoridad, falacias de autoridad y el Ethos como enfoque persuasivo, yo ya había escrito este artículo hace unos años.

Meter las manos al fuego: Los argumentos de autoridad y el ETHOS como enfoque persuasivo

Aceptar un argumento ed autoridad básicamente es responder afirmativamente la pregunta «¿El hecho de que sea esta persona quien hace esta enunciado es suficiente para que lo aceptemos como verdadero?». Dicha respuesta implica VALIDAR el argumento de autoridad. Algunas veces, por ejemplo cuando se debate un tema académico, esta validación se hace demostrando que la persona citada es experta en dicho tema, y esa experticia es respaldada por estudios, experiencia, resultados, publicaciones, premios, reconocimientos, etc.

En otras ocasiones, por ejemplo cuando la argumentación no es de tipo demostrativa sino persuasiva, la validación de la autoridad también se puede hacer apelando al ETHOS del emisor. Es decir, no solo a su conocimiento, sino a su prestigio, reputación, honestidad, reconocimientos, etc.

Argumento de autoridad en el caso Mancuso

¿Estas dos formas de validar un argumento de autoridad aplicaría para el caso de Mancuso? No es un tema del que podamos esgrimir que hay experticia como la de un científico, y muchos pensarían que su ETHOS no da para confiar pues deshonesto, criminal y vengativo ha sido. ¿Cuál es la salida entonces?

La respuesta nos puede llegar desde la propuesta de los esquemas argumentativos de Douglas Walton, para quien no todos los argumentos de autoridad son iguales pues el esquema interno de cómo se conectan las premisas (y las premisas mismas) son completamente diferentes para cada caso.

Los razonamientos de los esquemas de Walton no son completamente deductivos sino abductivos, pues deja claro que la conclusión no se va a seguir forzosa y necesariamente de las premisas en todos los casos, sino que señala la conclusión más probable y su probabilidad de verdad, o señala que tiene sentido considerar la tesis o la conexión argumento tesis, sin que afirme categóricamente que es verdadera.

Para saber más de los argumentos abductivos (Los que, pese a ser formalmente inválidos e incurrir en algunas falacias, pueden llegar a conclusiones que son muy probables y por eso mismo vale a pena tenerlos en cuenta para resolver problemas muy reales) les recomiendo este artículo:

«Economistas de Los Andes» y los razonamientos abductivos

Para cada esquema, Walton propone unas preguntas que permiten verificar y reforzar esa pretensión de validez de su argumento (Que es inicialmente débil, y que no llegará al 100%), de manera que pueda superar esa aparente invalidez que la contraparte estaría gustosa en esgrimir.

Para el ejemplo de hoy, vamos a ver tres esquemas diferentes de argumentos de autoridad (Hay más. Por ejemplo, Walton propone que la apelación a la mayoría es un argumento de autoridad, y que no siempre resulta ser en una falacia ad populum) y si funcionan en el caso Mancuso:

1) Argumento de la opinión experta

Es el esquema más conocido del argumento de autoridad, y su validación pasa por verificar las siguientes preguntas críticas:

-¿Efectivamente la persona en cuestión es experta?
-¿Está hablando de su campo de experticia?
-¿Su opinión ha sido claramente comprendida?
-¿Su opinión coincide con la de otros expertos sobre el tema?
-¿Su opinión coincide con todas las evidencias que existen?

Si alguna de estas preguntas se responde negativamente, podemos estar frente a una falacia de autoridad. Aquí dos muy conocidos ejemplos de ganadores del Premio Nobel:

¿Aplica este esquema para el caso Mancuso? Aún si hay duda sobre su experticia, los últimos 2 criterios dan mucho peso para validar sus argumentos: Su opinión coincide con la de otros (Hay muchas denuncias en el mismo sentido), y coincide con las evidencias existentes.

2) Argumento desde la posición de saber

Este esquema se presenta si la persona en cuestión puede no ser necesariamente una experta sino simplemente conocer la situación de la que habla debido a su experiencia y conocimientos. Un ejemplo de esto lo podemos ver en este artículo sobre la eutanasia de Martha Sepúlveda:

¿Cómo refutar un argumento? – La eutanasia de Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda no era experta en su enfermedad como lo podía ser un médico especializado, pero estaba sin duda en posición de saber cuán fuertes eran sus dolores y qué tan digna podía ser una vida con esos sufrimientos.  Igualmente, Efrén Salgado, quien la refutó, también estaba en posición de saber qué tan fuertes son esos dolores y qué tan viable es llevar una vida a pesar de ellos. Nadie que no sufriera la enfermedad podría opinar sobre esos concretos temas con la misma propiedad de Martha y Efrén.

Para los argumentos desde la posición de saber, las preguntas de verificación son:

-¿Está realmente esa persona en posición de conocer esas respuestas?
-¿Es una persona confiable?
-¿La afirmación que hizo fue bien comprendida?

La segunda pregunta nos vuelve al terreno del Ethos, y de verificar si hay sesgos y conflictos de intereses por parte de quien opina. ¿Aplica para Mancuso la argumentación «Desde la posición de Saber»? Definitivamente sí, no creo que haya quien dude que, si hay quienes pueden conocer al detalle una estructura criminal y los delitos que cometieron, serán sin duda sus miembros, especialmente sus cabecillas.

El problema surge al responder si se trata de una persona confiable (ni siquiera habría consenso en qué significa confiable en el contexto de esta pregunta). Algunas personas esgrimen que podría haber conflicto de intereses, revanchismo, venganza, otros sesgos, etc. Otro tipo de aciones deben ser ejecutadas para ganar esa confianza.

3) Argumento desde la declaración de testigo

En este esquema, la persona no necesariamente es experta ni está en situación de saber, pero ha sido testigo de información esencial, aunque puede ser incompleta, fragmentada, desde un punto de vista que no es el mejor para conocer completamente. Su testimonio no será el cuadro completo, pero puede ser la pieza faltante del rompecabezas.

Las preguntas de verificación responden si lo dicho por el testigo:

-¿Tiene coherencia interna?
-¿Es coherente con todos los hechos conocidos?
-¿Es coherente con lo dicho por otros testigos?
-¿Tiene probabilida de ser cierto?

También

-¿Hay sesgos atribuibles al testigo?

¿Aplica para Mancuso la argumentación desde la declaración de testigo? Evidentemente sí, aunque no tanto sobre el accionar de todas las AUC en todo el territorio como sobre lo que haya vivido él en primera persona. Por ejemplo: Con quiénes se reunió, qué se decidió, qué apoyo dio y recibió, etc.

El problema surge en la última pregunta, nuevamente relacionada con la confiabilidad y el Ethos. Muchos de quienes se oponen (curiosamente, de manera anticipada) a creer en lo que diga lo hacen por esos eventuales sesgos que mencioné hace un rato: Revanchismo, o buscar beneficios jurídicos con su testimonio.

Y entonces, ¿Cuál es la conclusión de esta perorata? ¿Tiene sentido creer que lo que dirá Mancuso es cierto? A pesar de que los argumentos de autoridad no permiten demostrar con 100% de certeza que una declaración es cierta, sí permiten hacerla probable y que tenga sentido dentro de una argumentación. Perono pueden ser los únicos argumentos.

El caso de Mancuso es paritcular porque pueden sumarse todas las preguntas de verificación, ya que Mancuso (en cierto modo) es experto en el tema, está en una privilegiada posición de saber y además fue testigo directo. El esquema final sería la suma de estos tres esquemas y sus tesis tedrán una aceptabilidad mayor.

Un caso muy sonado en el que argumentos de autoridad actuaron en llave de manera similar fue la sanción a Lance Armstrong que lo llevó a confesar su dopaje, pese a que las evidencias mostraban que nunca dio positivo en un control antidopaje. Hubo expertos, hubo testigos directos, y hubo quienes estaban en posición de saber. Pero de eso hablaré en un próximo artículo.

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